Muchas veces pasé frente a la casa y taller de la familia Almanza Arbizu, ubicado en Tenerías 18, todas las veces me llenaba de curiosidad sobre que tipo de taller sería y quienes formaban parte de el.

Hace unos días, me armé de valor y toqué la puerta, me abrió un hombre y le pregunté si podía hablar con la persona que lleva el taller, me dijo que pasara y llamó a su hermana Ángeles. Yo muy nerviosa le expliqué de mi proyecto, de este blog y le pregunté si me concedería una entrevista, Ángeles muy amablemente aceptó y acordamos una cita para el siguiente sábado.
El sábado a las 2 de la tarde regresé al taller, volví a tocar a la puerta y me recibió Ángeles. Comenzamos a conversar, me preguntó acerca de mi blog, se lo mostré y nos dimos cuenta que iba a ser ella la primera sanmiguelense de nacimiento en aparecer en el blog. Le pregunté acerca de sus orígenes, su historia es de años de tradición en realización de santos y figuras religiosas, además de cartonería y restauración.

Todo empezó con su abuelo que hacia santos para iglesias, en aquel entonces había varios talleres de este tipo en San Miguel, sin embargo fue la época de los cristeros y muchos de aquellos escultores huyeron, su abuelo permaneció en San Miguel de Allende y transmitió su oficio a todos sus hijos.
Uno de estos niños era el padre de Ángeles, Genaro Almanza Rios quien esculpió el nacimiento que se coloca en el quiosco del jardín principal, aquí en San Miguel de Allende, este nacimiento fue esculpido en el año de 1978 y es tradición para la familia Almanza el decorarlo y colocarlo cada año, del 15 de diciembre al 7 de enero.

Entre las piezas más antiguas que se encuentran en el taller está un Cristo en la cruz, que data del siglo XVII, y del que ángeles me contó fue llevado hasta ahí por un cura, que no lo quería tener en su iglesia ya que tenía rasgos indígenas, por lo que le pidió al padre de ángeles que lo transformara a europeo.
Él le dijo que lo transformaría, pero realmente hizo uno nuevo y lo entregó al cura, no se veía capaz de destruir una pieza tan bella y antigua solo por el capricho de aquel sacerdote.
María de los Ángeles, desde niña formaba parte del trabajo del taller de su padre, ayudando con la cartonería o a pintar, cuando tuvo oportunidad se fue a Querétaro a estudiar «Restauración de Caballete». Entre algunos de sus trabajos de restauración destaca el del Templo de la Santa Escuela, ubicado a un lado de la Parroquia. Restauró el mural del presbiterio, trabajó durante 6 meses en esta restauración y debido a un cambio de sacerdote se suspendió el proyecto, quedando inconclusa la restauración. Sin embargo se hicieron mejoras, siento un trabajo complicado ya que el mural se encontraba en muy mal estado, lleno de humedad y desprendimientos.


En el mes de diciembre llegan al taller de Ángeles los niños Jesús para ser restaurados, mayormente los traen de las comunidades cercanas, estando en el taller me mostró un niño Jesús que le trajeron en muy mal estado, ya que pasó por un incendio.
El taller es tan mágico como lo imaginé cada vez que pasé por fuera varias veces curiosa. Le doy las gracias a Ángeles por abrirme las puertas y contarme sus historias de familia, además de explicarme en que consiste el trabajo que su abuelo se encargó en transmitir a su familia, un oficio del que estar muy orgulloso.













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