«Can Paixano» nombre oficial, la Champañeria para muchos y la Champa para los mexicanos.

En estos momentos que tenemos que mantener las distancias, que no podemos disfrutar de la compañía de los amigos, ahora es cuando valoro más los lugares que me hacían estar juntita a otros, y digo que me hacían estar juntita a otros ya que en La Champañería quisieras o no estabas cerca de la gente.
Fue en ese lugar donde hice grandes amigos, nada más llegando a Barcelona si no me equivoco la primera vez que entré a comer ahí, hace unos 17 años fue cuando conocí a varios de mis amigos actuales.

Me encanta su ambiente tan especial, el local pequeño, el mobiliario antiguo y sin pretensiones, todos de pie y con poca distancia, hasta el más tímido podrá encontrar conversación con los demás clientes.
La comida exquisita, embutidos, quesos, bocadillos, todo preparado al momento por el equipo más profesional. Las bebidas cava y agua, el paraíso para mí, cuantas veces no me reí de algún turista despistado que entraba pidiendo una Coca Cola.

Para mí la Champañería es el lugar rebelde y natural. El equipo de la barra va a la suya, no siguen los patrones de atención al cliente marcados por la sociedad actual, son extremadamente eficientes pero no se andan con estereotipos de servicio, cada uno de los que están en la barra tienen un carácter fuerte y no tratan de ocultar su personalidad, es gente que admiro, nunca he hablado realmente con ellos más allá de pedir rapidamente mi comida, pero es en verdad gente a la que sin conocer le tengo cariño.
Pedir una orden es parte de la aventura, llegar a la barra y ordenar ya es todo un reto, hay que empujar y no sentirse mal por ello, pero lo mejor es pedir la orden a los encargados de la barra, !Hay que hablar fuerte! hacerse notar, es un buen ejercicio de seguridad en uno mismo. Muchas veces tuve vergüenza, pero luego aprendí que el que no habla fuerte y firme, no come y no bebe. También aprendí que después de una copa de cava todo parece más fácil y después de comer ahí mi felicidad se incrementa.
Muchos de ustedes ya habrán tenido la suerte de haber estado ahí, y los que no han ido se los recomiendo, pero eso si vayan preparados para estar muy cerquita de los otros. Seguro va a haber empujones, o pasaran barriendo las servilletas que se tienen que depositar en el suelo, habrá algún derramamiento del cava en tu ropa, pero lo que más hay ahí es felicidad y gente auténtica.
Ubicado en la Calle de la Reina Cristina, 7 – 08003 Barcelona, entre el Born y la Barceloneta. Tienda Online

Fotos de Andrew Sullivan. www.andrewsullivanphoto.com












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