



Viviendo en Barcelona te das cuenta que hay muchas caras de la ciudad. Una que para mi siempre fue interesante es como en 20 años la ciudad cambió tanto y mucho de lo anterior fue desechado, mobiliario, decoración, monumentos, modas.
La ciudad se transforma rápidamente, se comercializa, se deja influir por tendencias.
El paso del tiempo es inevitable, pero la manera que se desestiman las cosas no lo es. Muebles antiguos en las calles, abandonados después de que sus propietarios hayan muerto en uno de los pisos del barrio gótico.
Monumentos que la corriente política actual ya no ve convenientes, que forman parte de una historia de la ciudad, deshechados.
Objetos que alguien valoro algún día, ahora en la basura por que ha pasado el capricho.
Las rosas de San Jordi que por un día son el centro de la atención y al día siguiente las encuentras pisoteadas o abandonadas por las calles, al igual que las cajas que las contenían.
El árbolito de Navidad que en esas fechas todos admiran ya a mediados de enero en la basura, junto la pata del jamón.
Colchones abandonados por la gente que algún sin techo utiliza para pasar la noche, creando pequeñas habitaciones callejeras. Sillas que esperan eternamente en la calle a volver a tener una visita que se siente en su regazo. Todo esto y mucho más es lo que contiene mi libro #desechadoBCN











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